(AP Noticias) Entre el barro y el olvido: El drama de vivir y producir en el campo entrerriano
Entre el barro y el olvido: El drama de vivir y producir en el campo entrerriano
Detrás de cada camino destruido en el departamento Villaguay no hay solo pozos o agua estancada: hay familias aisladas, abuelos sin atención médica y chicos que miran el guardapolvo colgado sin poder ir a la escuela.
Hoy volvemos a lo mismo de siempre: calles cortadas por el agua y el barro, y zanjones que no se pueden cruzar ni caminando. En pleno año 2026, estamos completamente aislados y las grandes lluvias ni siquiera han empezado. ¿Qué nos espera cuando llegue lo peor de la corriente del niño y la primavera?
Durante tres años consecutivos hemos presentado carpetas, notas y pruebas formales ante cada organismo correspondiente. Sin embargo, la respuesta de Vialidad Provincial y de las autoridades locales ha sido siempre la misma: la indiferencia absoluta, la promesa vacía y la excusa de turno.
Mientras los escritorios de las oficinas zonales lucen remodelados, con aire acondicionado y comodidades pagadas con los impuestos de todos, los pobladores rurales pisamos el barro para intentar salir a trabajar, educarnos o simplemente vivir con dignidad.
La vida cotidiana en jaque
El abandono de la red vial rural dejó de ser un problema técnico de mantenimiento para convertirse en una crisis humana que se sufre todos los días:
El futuro de los chicos, frenado: Llevan más de diez días consecutivos sin clases. El colectivo escolar no entra y los caminos son trampas de barro. Mientras la hija de un funcionario utiliza la camioneta oficial para sus traslados, los hijos del campo pierden su derecho a estudiar.
El miedo a enfermarse: Para una familia rural, que empiece a llover significa rezar para que nadie tenga un problema de salud. Ninguna ambulancia puede ingresar y los vecinos terminan cargando enfermos a tiro de tractor o a pie.
El esfuerzo de producir que se termina perdiendo: Mover la leche, sacar el ganado o trasladar la cosecha se convirtió en un acto de heroísmo diario. Los productores ven cómo su esfuerzo de meses se estanca al costado del camino.
El aislamiento emocional: Los teléfonos de las dependencias oficiales suelen estar desenchufados o sin respuesta, dejando a las familias en una soledad total, incapaces de comunicarse incluso ante una emergencia familiar grave.
El contraste de las prioridades
Resulta doloroso e indignante ver en qué se utilizan los recursos públicos mientras la infraestructura vital del departamento se desmorona a pedazos:
Inversiones que no salvan a nadie: Se gastan fondos del Estado en gigantografías, marquesinas y lujos administrativos, mientras las máquinas viales se oxidan en los talleres por falta de repuestos menores.
Obras clave convertidas en chatarra: La fábrica de tubos para alcantarillado —diseñada para evitar que los caminos se inunden— hoy es un depósito abandonado entre la maleza y los escombros.
Privilegios a la vista de todos: Es habitual ver vehículos oficiales (como la camioneta asignada a la Zonal, dominio AF 521 KV) circulando para trámites personales o paseos particulares, en lugar de estar al servicio del trabajo en la zona.
Silencio y persecución: Se persigue, se sanciona o se amenaza con el traslado a los empleados de Vialidad que se niegan a encubrir irregularidades, e incluso a los vecinos que levantamos la voz para reclamar lo que nos corresponde.
¿Hasta cuándo el campo va a esperar?
Ni la Zonal de Vialidad, ni la Dirección Provincial, ni los legisladores departamentales —que llegaron a sus bancas prometiendo representar al pueblo— ni el Ministerio de Gobierno han dado una sola respuesta definitiva en tres años.
No pedimos lujos ni favores. Pedimos caminos transitables para trabajar, para estudiar y para vivir sin el temor constante de quedar atrapados. La realidad del campo entrerriano no se tapa con discursos ni con publicaciones en redes sociales: se ve en la calle, se sufre en las botas y se paga con la postergación de toda una comunidad.
Por Águila de Raíces
Aclaración, las fotos son reales, la camioneta oficial a la noche cuando el jefe zonal va al gimasio, la gigantografia de Messi en las oficinas que no sabemos que función cumple, y los nuevos arreglos, las maquinarias tiradas en la fabrica que la cerraron no está funcionando y la realidad de los caminos.
Villaguay 2026-08-11