Por Ramón Fernández - Maestro rural. El silencio terminó: Los docentes reclaman respeto
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Por Ramón Fernández - Maestro rural. El silencio terminó: Los docentes reclaman respeto

Otra vez la misma escena, faltan pocos días para que suene el timbre o la campaña del inicio del ciclo lectivo 2026 y, como si fuera una sorpresa para algunos el gremio convoca a paro.

Se escuchan las quejas repetidas de siempre, incluso de docentes que parecieran no estar informados o no quieren informarse de que hace meses se viene solicitando reuniones con el gobierno provincial para discutir lo esencial: salarios dignos, infraestructuras seguras , comedores escolares,, transporte, traslado y condiciones laborales.

Pero la respuesta llega tarde, siempre tarde.Entonces aparecen las voces de quienes opinan desde la nostalgia: "en mi época los maestros no hacían paro" y tal vez sea cierto, no hacían paro... Porque tampoco tenían derecho a reclamar, se les pagaba lo que se quería, trabajaban en silencio y aceptaban condiciones injustas. Ese tiempo el de la sumisión y el silencio obligado debe quedar definitivamente en el pasado.

Hoy la realidad es otra, los docentes luchan porque educar no puede ser un acto de sacrificio permanente, ni un apostolado empobrecido. Ningún maestro debería elegir entre enseñar o llegar a fin de mes, ninguna maestra debería sostener una escuela con recursos propios mientras el Estado mirá hacia otro lado.

En Entre Ríos como en tantas provincias los gobiernos de distintos signos han sostenido históricamente salarios insuficientes, pero lo preocupante del presente es la profundización del deterioro. Decisiones unilaterales, propuestas tardías,y politicas salariales que pretenden imponer lo que el trabajador debe aceptar sin discutir.
Eso no es diálogo,eso es arbitrariedad. El paro no es un capricho, es el último recurso cuando el Estado no escucha, es el grito colectivo cuando las mesas de negociación quedan vacías, es una herramienta legal y legítima frente a la indiferencia.

Aquí no hay bandas, no hay " unos' contra "otros", cuando se debilita la educación pública pierde toda la sociedad. Cuando un docente cobra un salario indigno,el futuro se empobrece, cuando una escuela se cae a pedazos, se derrumba también la igualdad de oportunidades.
La lucha docente no es política partidaria, es una lucha por dignidad.
Es tiempo de tomar conciencia de dejar de lado el odio heredado y las grietas que solo benefician a quienes ejecutan sin dar explicaciones. Defender a los maestros y maestras no es un acto ideológico, es defender la educación, la justicia social y el derecho de nuestros hijos a un futuro mejor.

Porque cuando un docente lucha ,no lucha solo por si mismo. Lucha por todos.
Villaguay 2026-02-27














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