15 de enero de 1944 - La noche que tembló San Juan
(AP Noticias) 15 de enero de 1944 - La noche que tembló San Juan

15 de enero de 1944 - La noche que tembló San Juan

Era una noche de verano, cálida y tranquila en San Juan, una ciudad de nuestra argentina donde la vida transcurría como siempre: las familias cenaban, los niños jugaban en las veredas, alguien regresaba del trabajo y otros preparaban mates para compartir. Pero a las 20:49 de la noche del 15 de enero de 1944, todo cambió de golpe.

Un terremoto de alrededor de 7,4 grados en la escala de Richter sacudió la tierra con una fuerza que nadie podía haber imaginado. En apenas unos segundos, el suelo pareció levantarse y hundirse, y una ciudad entera se vino abajo.

La mayoría de las casas estaban hechas de adobe y no resistieron la furia de la tierra. La ciudad quedó prácticamente destruida, más del 80 % de los edificios colapsaron y miles de familias quedaron sin hogar. 
Tristemente quedan historias para recordar, como la de Juan…

Juanito tenía 10 años. Ese día estaba terminando de jugar con su pelota en la vereda, listo para irse a dormir y levantarse temprano para la escuela al otro día. Cuando el terremoto empezó, él sintió primero un ruido sordo, como si la tierra estuviera respirando de manera profunda y violenta.
Corrió hacia donde estaban su hermana mayor y su papá… pero en segundos, las paredes se derrumbaron. El grito de su mamá quedó atrapado entre los escombros. 
Juanito, cubierto de polvo, salió caminando entre paredes caídas buscando a su familia y a su pelota que había quedado tirada por ahí. 
Su casa ya no estaba.
 Algunos vecinos lo encontraron a la madrugada,caminando solito, temblando, abrazado a esa pelota, como si fuera lo único que le daba calma.

Alfredo era panadero.
Volvía del trabajo cuando empezó el temblor.
En lugar de correr para salvarse, corrió hacia donde estaban los gritos.
Ayudó a sacar gente de abajo de las vigas.
No sabía de dónde sacaba fuerzas para sostener paredes, para que otros sacaran gente atrapada.
Usando sus propias manos hasta sangrar, porque no tenía, palas ni ninguna herramienta. 
Le dio agua a los que no podían levantarse.
Sostuvo manos temblando en la oscuridad.
Levantó heridos y los llevó a zonas abiertas, lejos de las casas que seguían cayendo. 
Recién al amanecer, cuando la gente que habia socorrido, quedó en manos de médicos y bomberos, volvió a su casa, o 
lo que quedaba de ella.
Y ahí supo que había perdido a su hermano.
Se sentó en una piedra, lloró en silencio…
y después se levantó y volvió a ayudar.
Porque el dolor no le quitó la humanidad

Doña Mercedes estaba sola cuando todo pasó.
Se le cayó la mesa, se rompieron los platos, la pared del frente estaba sobre la vereda y  las fotos de sus hijos y nietos quedaron en el suelo.
Salió como pudo, descalza, temblando
Pasó la noche sentada en una plaza, rodeada de desconocidos que también lo habían perdido todo.
Alguien le dio una manta.
Otro le alcanzó agua.
No sabía si sus hijos estaban vivos.
Pero aun así, abrazó a una nena que lloraba a su lado.
Y ese abrazo fue una forma de seguir viviendo.


Mi reflexión
A mí esta historia siempre me hace pensar que la vida es frágil…pero el amor entre las personas es fuerte.
Que un segundo puede cambiarlo todo,
pero un abrazo puede salvarte.
Porque al final, cuando la tierra tiembla,
lo único que nos sostiene
es la humanidad.
                          MLA.

Quiero aclarar, sobre mis efemérides 

Los hechos y la fecha son reales.
Las historias que cuento nacen de mi imaginación, inspiradas en lo que muchas personas vivieron.
Villaguay 2026-01-15














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