(AP Noticias) Hace 34 años dejaba este mundo en Villaguay Osvaldo Terranova
Hace 34 años dejaba este mundo en Villaguay Osvaldo Terranova
El gran actor Osvaldo Terranova, de extensa carrera teatral, cinematográfica y televisiva, falleció hace 34 años, el 4 de octubre de 1984 en su ciudad natal Villaguay, dejando una ausencia aún lamentada por tratarse de un artista que no se repite y deja huella.
Nacido el 30 de agosto de 1923, Se encontraba en Villaguay cuando un paro cardíaco clausuró sin aviso una vida dedicada al arte y llena de proyectos, cuando el intérprete se hallaba junto a su esposa Bettis de visita en su patria chica.
Llegado a Buenos Aires a los 17 años, Terranova -cuya hija Rita siguió sus pasos artísticos y logró no pocos reconocimientos- realizó tareas de supervivencia hasta que en 1948, a los 25, recibió una beca para el Seminario de Arte Dramático.
Así comenzó a gestarse la trayectoria de una figura fundamental y fuerte de la escena, el cine y la televisión nacionales que aún pervive en la memoria de sus seguidores.
De figura rotunda, que en la vida civil lucía casi siempre un humeante habano, ostentaba un vozarrón de los que ya no se usan, de esos que podían llegar a la última fila de cualquier teatro grande sin ninguna ayuda microfónica.
En 1950 logró un premio al mejor actor en el Seminario y participó de la creación del radioteatro Las dos carátulas por la entonces Radio del Estado, hoy Radio Nacional.
Capo de las tablas
Su carrera profesional se inició en el elenco estable del Teatro General San Martín en puestos menores hasta que los años lo llevaron a protagonizar obras como He visto a Dios, de Francisco Defilippis Novoa, o El burgués gentilhombre, de Moliére.
También descolló en Un enemigo del pueblo, de Henrik Ibsen; y Mateo y Cremona, ambas de Armando Discépolo; Una libra de carne, de Agustín Cuzzani; Locos de verano, de Gregorio de Laferrére; y Los físicos, de Friedrich Dürrenmatt.
Terranova lanzó en 1980 el disco El grotesco argentino, con monólogos extraídos de las principales obras del género, y cumplió una gira por provincias en las que disertó al respecto.
Hombre de costumbres intensas, supo tramar amistades perdurables, como la establecida con el director teatral y cinematográfico José María "Cocho" Paolantonio, o la encarada con su tocayo Osvaldo Pacheco, cuando arrendaron la coqueta salita de la Galería Güemes para poder montar espectáculos a su gusto.
Popularidad en TV
En televisión tuvo un pico de popularidad consolidado con Somos nosotros, un experimento que Hugo Moser pergeñó en 1979, pero Terranova no ocultaba sus intervenciones cómicas en La tuerca, de las que se tiene entrañable memoria.
Como protagonista en roles serios, fue dirigido por Paolantonio en Mateo, de Armando Discépolo; El viejo Hucha, de Darthés y Damel; y Jettatore, de Laferrére, en tanto trabajó para David Stivel en Los gringos, por la entonces ATC, su último trabajo en la pantalla chica.
Actor argentino al fin, a mediados de los 70 sufrió la escisión de un contrato de TV, según él "porque intervine en el filme La Patagonia rebelde", aunque se congratuló de no haber sufrido mayores daños, como muchos colegas.
Al morir se quedó con la espina de no haber podido personificar a Hipólito Yrigoyen en una miniserie, sueño que venía masticando desde hacía años, lo mismo que Galileo Galilei, de Bertolt Brech; y El rey Lear, de William Shakespeare, en las tablas.
Un clásico en cine
Una semana después de su muerte se estrenó en el entonces cine Broadway la versión de El juguete rabioso, de su amigo Paolantonio, en la que jugaba una recordada escena de cama con Cipe Lincovsky que él no llegó a revivir desde la platea. Quedó también su intervención en Adiós, Roberto, de Enrique Dawi, estrenada un año después.
El cine le abrió las puertas con De hombre a hombre (1949), de Hugo Fregonese, y a lo largo de casi 60 títulos trabajó a las órdenes de Mario Soffici en El curandero y Chafalonías; de Daniel Tinayre en En la ardiente oscuridad; de Leopoldo Torre Nilsson en El secuestrador, Fin de fiesta, La guerra del cerdo y Los siete locos.
Otros de sus títulos fueron Prisioneros de una noche, de Rodolfo Khun; Los gauchos judíos, de Juan José Jusid; La Patagonia rebelde y La nona, de Héctor Olivera; El casamiento de Laucha, de Enrique Dawi; Allá lejos y hace tiempo, de Manuel Antín; La parte del león, de Adolfo Aristarain; y Crecer de golpe, de Sergio Renán.
Actuó en comedias junto a intérpretes como Jorge Porcel, Alberto Olmedo, Luis Sandrini, Luis Landriscina, Ernesto Bianco, Gogó Andreu, Malvina Pastorino, Julio De Grazia, Arturo García Buhr, y junto a ellos dignificó numerosos proyectos menores.
Lo que no se sabe mucho es que poco antes de su partida trabajó absolutamente gratis en Francisco, flor y arcilla, filmada en El Bolsón en Súper-8 por Carlos Procopiuk y Juan Raúl Rithner.
"Yo puedo darme el lujo de trabajar gratis, es una forma de retribuirle al público parte de lo que he recibido", dijo por entonces.
Villaguay 2018-10-04